26.8.12

Asidua resonancia.



Añeja perseverancia que ajena este calvario, sin todo el flujo que resguarda, y nos intimida, nos estima ya deplorados, nos alimenta enjaulados para vivir fugaces cuentos de fogatas, tan banales y desestructurados, tan existenciales y sin identidad. Así hemos de seguir, así nos han de perseguir saboreando espaldas inocentes, despertando gritos indecentes, silabeando Palabras Únicas; Tergiversables, Anatómicas. Asiduamente desteñido,  estropeado, fruncido, necio, recio, melindroso. Un desmán sin cordura, nefasto, despreciado, asqueroso.

Trece días, veintiséis noches, setenta y ‘siete’ veces siete multiplicados por tu nombre para una cruz en tus raíces, una luz en tu destello más tu voz y tu imposible. Tres eternidades entre un sonido y tus caprichos, un cuadrado y un candado, una lengua y un orgasmo. Desprendido en cumplimientos, desmedido y satisfecho siendo todo eso que digo y lo que olvido recordar, lo que no quiero escuchar, la ignorancia que prefiero cosechar. ¿A qué voy sin tu sabor a caramelo, si tú fría des-coherencia? ¿Por qué me expreso si no tengo oídos? Y me siento dividido, cohibido, despreciativo.

Nada de lo que no haga parte, nada de lo que no pueda ver, nada de lo que no pueda pronunciar, continuar; nos describo en interrogantes, nos escribo en este calvario, tan existencial, asqueroso, resguardado, estropeado, desestructurado.

16.8.12

Una cabeza y un taladro.


Un cuadro destartalado, un cuarto desocupado y un lleno inhabitable, un vacío inevitable y una paz exterminante; así, te sigo disfrutando, refutando en mi cabeza, sobrellevando en mi discordia siendo la escoria de esta historia sin memoria, la ceguera de este olvido sin presente, de este súbito improcedente, inconveniente, exabrupto.

Siempre irregular y sin cabida, un tanto incoherente, porque no sube y está arriba, no llora pero siente y nos depara en un ‘siempre’ insensato, nos ampara en despertares y vive eternidades desveladas; para pensar en todo eso que escucho cuando digo tu nombre, cuando te arraigo en mis calumnias para no saber de vos.

Porque fuimos una unión y una expansión, una distorsión y un limpio, perenne reminiscencia, bien  incombustibles, inflamables, obsoletos, inadaptables. Y entre cualquier negación o una idea/deseo nunca terminamos de ocultarnos o morir en nuestros jamases, deslizándonos en roces entre voces y frases desiguales, o parecidas al extremo, siendo un miedo y un poder, la debilidad de un futuro, la incredibilidad resguardada, una luz ya apagada, una canción que no se expresa, una prosa espesa que pesa y explota en nuestras bocas.

Porque cuando te fuiste dejaste todo de vos, no tuve cómo extrañarte, y hoy estás conmigo, seguís. Y tu sonrisa en un retrato retracta el motivo de mi inseguridad extendiendo mis metas, contemplando al sol en cielo abierto, para tocarnos desligados, atraparnos desmantelados y sucumbirnos entre vacíos interminables, jugando al todo y al nada en carreteras ya sin lluvia, siendo un declive ideal, una ambición inmejorable, un deseo inconmensurable.

12.8.12

Días que dejan de ser.


La comprensión sin resultado nos desanima esta vez, donde lo que vimos no es y lo que vivimos parece, tan idéntico en su forma, en aspectos, en similitudes esporádicas.

Son días en los cuales saboreamos lo imposible sin que nos dejen ver que sobra del mismo, el mismo modo en el cual nos expresamos queriendo transmitir esa ira -y no tanto una ira, sería más bien un sentimiento de disgusto- que nos han de brindar en copas de cristal el veneno que digerimos a diario, los que escupimos el resultado, lo que nos complace de manera vulgar, la intolerancia misma.

Podríamos comprender que ser esclavos del mundo nos delimita en reglas que jamás fueron escritas, en cuentos sin ojos, sin oídos; nos dejaran ser libres a través de engaños que giran en torno al consentimiento, sin emplazamiento propio, haciendo parte de un punto.

La austeridad en régimen, en extinción que aplaca la benevolencia en versos que desnudan, los que escarban la memoria sin pasado, los días de ascetismo; los que no dejan ser, lo que nos deja ser.

5.8.12

Si es que fue un deseo.



Si es que fue un deseo o una exhibición que cabalgaba en mi tumba, bien desecho, incorrecto, había sido una razón; pero en transes que sobrevienen, entre fases exiguas por las que decae mi tentación.

Entonces te respiro porque me siento impuro, entablando a lo lejos conversaciones a solas, por horas, por años, desestimando mi claridad, ignorando su desuello, el vestigio de la sonrisa a cara sucia, desestañando historias infinitas.

No me puedo exponer, no puedo contener mis principios desahogándome en frases; como un vaivén sin remedio, entonces el ¿Qué hago? Se desdice porque no funciona mi cuerpo a la par de mi cabeza cuando mis miedos comparten mi realidad, y mi persona no se acopla, mis sentidos se distribuyen en resultado al ‘temor a la vida’, subsidiando a mis complementos metafísicos.

Si es que fueras -nada más que- un deseo, bien podría ocultarte, desmarcarte, descartarte, desenmascararte, sin ya entender; porque lo estúpido es dicho, la objeción así demora y mi calma me otorga otra noche de sueño. Porque si fueras un deseo, no estaría en tus redes, en los transes impuros, en la tentación del infinito, cabalgando sucio, desentrañado, inmundo, descontrolado.

29.7.12

Para vivir según tú humor.


Y no exclamar mis penitencias, no augurar mis conflictos y nacer de tus razones; dislocado, inacentuado, in-aceptado, mal visto, mal vestido, sucio.

En tiempo a un milenio, entre trillones de excusas de esas que usan para ir sin mostrar, para demostrar y –no- nominar, para envejecer y –ya- no caminar, para marear y columpiar; metafórico siempre, parafraseando al infinito, decaigo tibio después de haber hervido, de haber sido servido en trapos, entre goteras sin lluvias, raíces sin cuerpos, vidas sin nombres, personas inhumanas.

Para nacer de un contexto sin formato ni excelencia, contaminado, minado en reces, calórico, imprudente, contraproducente; un perfecto inconveniente que anda sin hablar, que mira sus espaldas contemplando su nostalgia o el placer que la redima, que la acoge y mima sus caprichos, tan absolutista y esperpento, tan conjugable e inmutable sabor a miseria, misceláneas pusilánimes, indignación y descontrol.

No exclamando un surrealismo, no ejerciendo su bien en vida, entre el placer de fracasar y seguir aprendiendo, de triunfar y sentirse descompuesto ¿para qué ir tan lejos? ¿Para qué encontrar y ya no buscar? ¿Para qué crecer sin querer creer? Según el punto y la vista que incomoda desapunta y otorga un millón de sueños incompletos.

25.7.12

Al leer con tu voz.


No logro resituarme, ostentarme, porque me venero y me enciendo, me incinero y me comprendo, siendo vos, la excusa de una ausencia, la nostalgia de tu presencia, el pecado de tu apariencia, la sanidad de tu esencia; soy el universo de mi muerte, el enigma de esta mañana, la sorpresa del día, la razón de la noche y otra vez el tiempo de tus sueños; nada más por un instante, porque decaigo en lo mismo, me subrayo con demasía, siempre atorado, siempre exaltado, siempre que sea siempre, yo, siendo mucho pero no íntegro.

¿Con quién habías ido cuando dejaste todo, cuando enriquecieron mis manos, cuando te notaba y no sabía si eras así? ¿Hace cuanto tiempo vives en mí? Dando facturas a mis ansias, entendiendo mi ambición, manipulando a tu antojo, una copia fiel de mi noción.

Me retribuía y me esclarecía con sólo escucharte, así  me guiabas, me llenabas, me empujabas y me tirabas; así caía, pero igual te seguía, sabiendo lo mucho que eras, lo que yo no valía. Así crecía con mis garras, con las pocas que restaban, las que se desgastaban y me descubría enfermo, aferrado, demacrado, exhaustivo, inmolado.

No podemos comparar nada, porque esos límites no existen y nuestro miedo es la fuerza que nos educa, desparramando nuestros deseos al descubierto, explotándonos al estimarnos, al confirmarnos como unidad; porque no logro resituarme o manipular tu antojo, descubriéndome enfermo, atorado, demacrado, inmoderado.

22.7.12

Clepsidra.


O un simple cuentagotas que remarca mis ensayos, ensamblando mis bálsamos y balbuceos, bolseando mis creaciones para esta cura sin enfermedad; fui desmidiendo opiniones, desencadenando mis enigmas, adjudicando paradigmas, reviviendo en paradojas, siendo las hojas de esta quiebra , el aposento de esta sierra, un arbusto descuidado, un anhelo desdeñado.

Y así fui la intriga de mis desmanes, el despropósito de mi vileza, la decadencia de mis afanes en términos de objeto común; llore por personas que nunca me hirieron, sentí ausencias mismo presentes, sentí el ardor de esta vorágine impredecible de mi persona inescrutable de estos ensueños inconmutables y el despropósito de mis sádicas súplicas.

Porque no sólo fui un pájaro y ese tiempo que colapsaba para el peligro de mis haberes, no sólo fui el delirio de mi verbo; fui todas esas notas y desacordes, esos apuntes indecibles, esa mirada indomable, los deseos inalcanzables de esa profana  efímera/foránea; fui las raíces de esta tibia primavera, las ruinas de un tiempo sin reloj, de un pasado sin pretexto, un finito mal compuesto, esas estipulaciones que congregaban mis súbitos sustentos, un mal de pura cepa, la sal y el elixir de mi existir.

15.7.12

El arte de tu sarcasmo.



Vos, melo(dia/celo)sa, con todo lo que redacta, impregna, retrata, se normaliza, tu voz, tu luz, tu color.

Todo se implica, se enmaraña, se destruye, se incorpora, el mal, tu sal; bien desecho, incorrecto, porque no se entiende y nos dificulta, porque vive y es real, se recata, es noble, soluble, desvanecente, ardiente, incompetente.

Se estropean las ideas, los ‘repentes’ contraproducentes, las connotaciones vagas, la incertidumbre, tu exiguo autocontrol; ¿quién decide en nuestras vidas? ¿nos dejamos esconder por un error? ¿nos soplamos cuando el viento no nos transforma? Y continuamos creando todo, continúanos creyendo en todo cuando una opinión nos llena de problemas, cuando sabemos que sólo esta vida nos complica, que esos instantes no ven los resultados, y así nos quedamos, maniatados, sobornados, aprisionados, envenenados.

El estigma de tu silencio, la reflexión de la paz edifica tu armonía, con lo que me hace sentir libre y  me ata a vos; otra vez pidiendo compasión, fingiendo con pasión, entre las decoraciones que condecoran mis raíces, súbitos imprevistos; como vos, generosa, venenosa, intravenosa.

Para acortar distancia y acotar tus llamadas virtudes, porque me exclamo, te empujo y te llevo a lo lejos, te difundo, te entierro y vuelvo a escarbar, para que seas mi soledad.

Todo se implica y se entorpece,  incertidumbre que destruye, problemas que replican, reflexiones contraproducentes, vientos de ‘repentes’, connotaciones exiguas, resultados que destruyen, imprevistos que estropean, compasiones mentirosas, opiniones que deciden, transformaciones que envenenan.

Compartiendo el mismo espacio.



Lo que refleja mi plenitud y me transforma en una estupidez es lo que me asegura, así, como yo, siendo uno más de lo inobjetable, así, siendo uno, nada más.

No me recuerdes creyendo que te recuerdo, no me conozcas sabiendo que te conoces, sabiendo que son todos, y no pongas excusas cuando nadie cree en el perdón; porque revivo de lo incierto cuando ciertamente me gusta, como actúas, como ríes, cuando escuchas.

Lo que refleje mi plenitud tratara de soportarme, contemplándome, añadiéndome en puntos que nada esperan de mí, por eso los sorprendo y así voy diciendo: el trato que tenga será de la manera que sea, nada más, sin tantas exigencias.

Porque no deseo cohibirme o navegar en mis desechos siendo parte de mis normas, porque no acelero, no contengo, no sobrepongo nada, tampoco le llevo una rienda a mis papeles, tampoco me exhibo con ‘eso que no busco’, y así te consigno, te enfoco, te desvelo, te ataco, lóbrego, insalubre, invalido; malinterpretando todo, desconociendo eso, lo que digo, lo que ves, lo que te cansa, te aborrece, te satura, te desvanece.

Lo que refleje de mi plenitud nada más construirá mis recuerdos, o esas excusas que nadie se las cree, creyendo que te recuerdo, actuando sin soportarme, sin tantas exigencias, porque ciertamente el trato que tenga será de la manera que sea, de la que yo forme, de la que vea, la que me redima, la que me oprima, la que me ignore cuando ría.

1.7.12

Maravillas de un mes.


Si existe una fuerza o un poder, algo que nos empuje, no entiendo, pero lo único que sé es que este mes me llena cualquier expectativa y ese ‘soñar ‘ con ‘vivir la realidad’ se asocia y en cualquiera de los casos el presente contribuye con mi razón, mi mejor forma de ser.

Nunca fui desconsiderado o me consideré como tal, pero los años se expresan solos y la memoria parece encontrar una fecha de caducidad. Creo que la vida se basa en cuestiones y más considerando que uno es el producto del pasado, que todo vuelve y las oportunidades se nos pasan a diario, es una manera  a más de demostrarnos lo que somos, entonces nos llenamos de deseos hasta descomponernos por culpa de los miedos o cualquier cosa que se quiera asemejar a la realidad.

Expreso mi cabeza y me mido en falacias, compuesto de hierro, en materia de carne sin hueso, porque no completo mi complemento en circunstancias, y mis compuestos son el arte de mi falsedad, de mi entierro a media noche, del sereno que me cuida, de la niebla que me ciega, sin ver o tratar de notar las repeticiones diarias, los actos más estúpidos (in)posibles, las personas superficiales, de los que no viven, de los que viven una fantasía.

Creo que lo de la fantasía más bien seria en mi caso, con tal, pensar en describir a todo no tiene sentido, porque a pocos importa y mismo que den importancia nada hacen para cambiar; nos han educado de una manera mediocre para que podamos aceptar la vida como nos muestren, y sin criticar. Bueno, entre todas las quejas que uno haga siempre hay una manera de ridiculizar las mismas, entonces no tenemos opinión, y mismo teniendo no damos valor a ese argumento porque necesitamos comer para (sobre)vivir.

27.6.12

Magnitud del delirio.


Nunca le pudo haber importado tanto saber quién soñó con sus ojos en aquel día, se veía tan distraída que de su presencia no me pude percatar, saber con quien hablaba o corresponder la mirada, todo se entristecía, fantasía en honor a mi pesar; revolcándose en la noche, maniatada, respiraba su silencio, su integridad emocional.

Nunca le pudo haber importado tanto saber que huía, así las riñas confrontaban a su dulce intelecto, despiadada con quienes no la conocer, con los que la han de conocer. Sintiendo la traición de sólo pensar en esa idea, renaciendo del poder, la grandeza de su delirio, la fortaleza de su alivio, reacción en ficción; restregándose en cimiento, en palabras que acusan (si, miento) su noción de despertar en ese insomnio que desvanece en su cordura, imponderable viacrucis, insoportable estimulo en razón de vivir.

Nunca le pudo haber importado tanto saber que iba lejos, sin coincidir con sus metas, metafórica  metamorfosis, metátesis; magnitud de excelencia, fantasía despiadada, confrontación emocional, integridad distraída, intelecto silencioso, mirada entristecida, percance inhumano, delirio y fortaleza, insoportable viacrucis, cordura imponderable, insomnio restregado, poder de traición.

Matices y viejas devenidas.


Desfigurando a mi esencia para (con)fundir con un poema, dichos que inyectan en sobredosis, atraco profundo de aguas saladas, sed nocturna, vicio insatisfecho, humildad maligna, noción des-configurada.

Para atraer mi atención y vivir en mí sin molestarte; para extraer mi expansión y nacer en mi sin despertarte, siendo un retrogrado, un asedio hostil, fiel ácaro, fiel índole, perjuicio de mis prejuicios. Mi garganta de lata me delata y mis sueños internos se contradicen, mis fantasías diarias toman costumbres, mis formas elementales florecen de un vacio, de experiencias que viven sin remordimientos; defectos que se toman como virtudes y se va emprendiendo, aprendiendo, diluyendo; Supliendo a mi inconstancia.

Matices y viejas devenidas (corrección al anterior) Siempre hablando de lo que –poco- conozco, porque desconozco mis raíces y vivo de una intriga meramente innecesaria; más bien podría tomar en cualquier dibujo/cronograma existencial del que carecen mis plañías, porque siempre ‘desatino’ a mi eficiencia, conducencia, sin decencia.
Tal vez vea que no existo, me dé cuenta del infierno ocasional que propongo, lo que siempre expongo y nunca repito; sinónimos absolutistas, frases decaídas, textos disipados, anticipados.

Siempre hablando de ¿algo? escuchando a mi cabeza, plagiando mis mentiras, mis manos cromadas para un lápiz sin papel; el corrector de mis caprichos, el indígena sin cultura, el prehistórico actual.

Matices y viejas devenidas corrigen lo imperfecto, haciendo de mis pensamientos una hemorragia incurable, hablando de ‘nuevo’ con pretéritos pretextos.

Y fui todas esas personas en un solo cuerpo, tuve la oportunidad de odiarme, como también, de seguir amando.

21.6.12

El no ser.



desprendiendo el tatuaje del cuerpo que arranca la piel en carne sin sal, descompuesto, desintegrado, en un alma que no aspira el cargo, un cerebro que no retiene información valida; tanto se construye y se desmorona en presencia tuya, nunca se ve, pero dicen que está cerca, nunca salta, pero va sin alas por el aire, entre nubes que apetecen los sarcásticos enredos, los mismos que se influencian en mala conducta, los que dicen que el sudor hace parte del trabajo, los que en paredes quedan histéricos, los que toman al día como compromiso, todos se molestan.

El estruendo desfortalece la comunicación, y creen tener contacto, alegando que es la manera correcta, lógico, hace parte de todos,  siendo una sola la razón.

Tan largo tiempo, tan corto el plazo, tan subjetiva noción en emotivo talento deshumano, el que dice hacer y el que no demuestra ser, el que te espera sin lugar fijo, el que se apodera queriendo destruir, el que sabe que el estimulo fortalece y huye de sí mismo, el que no quiere compromiso, el que no se cumple.

El agua se des-hunde en posteriores complejos que ofuscan, el desuello de la piel en tatuaje sin nombre, sin figura, el mismo que te des-identifica y obstruye vanidades en cólera, entre puertas que sólo cierran que reconocen y no dejan entrar.

18.6.12

Desmintiendo al presente.


Entre hojas se exaltan y el viento crea el movimiento natural, las letras se descomponen, la lectura se escucha para no leer de noche, un cuento infantil narrado por quienes no vinieron hoy, sólo vivieron en nuestras cabezas, permutando al presente de esa realidad inconsciente que nos deja llevar todo lo vivido, que se ve tan hiperactivo, que se escucha tan imperativo, m
anteniéndose.

¿A qué se asemejan los versos? Como simulando un enredo que no tiene fin, un nudo que desata la lengua y escribe en sus manos; hoy no encontramos compasión pero si vemos los estribos de esta nota en corto, tan soluble, vegetativa, inmensurable compresión que ‘desmesura’ lo anterior, lo que no deja de ser ayer (antiguo) pero no envejece y SI toma fuerza, contraataca siempre.He de haber fingido constantemente, como diciendo NO cuando me esperabas, cuando te perdías, cuando discutías, cuando otra vez me gritabas sin que haga parte -yo- de todos, y mismo siendo del todo, no me encuentro, no busco una lamina que me identifique, voy adivinando mi rostro dibujando un semblante que extermine mis fantasías; así vuelvo a ser yo, y de esta vez no me estoy buscando.

Alguien me hubiera contado o mismo yo entendido todo ya desde un principio sin dejar a que el tiempo ‘diga’, el tiempo no soluciona, el tiempo mata, es un asesino, una especie de cáncer; pero no vine a quejarme del tiempo, sino de mi orden, del librero de mis facultades mentales, de mi diccionario, de mi matemática, de esta calculadora que ya no multiplica. No soy una maquina, nada más soy lo que mi mente derrite a cada instante, esas ideas que se retractan, que no se entienden, que no se asocian con mi ‘orden de escrito’, con lo que veo en las calles lo que dibujo en el espejo y no construyo, lo que no voy formando.

Cuando las hojas se exaltan y el viento crea ese movimiento natural, me veo en las calles, multiplicado por un espejo, desmesurado, permutando al presente, simulando un enredo, encontrando compasión, escribiendo en mis manos, buscando una solución al tiempo, fingiendo constantemente, dibujando un semblante, exterminando mis fantasías, desmintiendo mi realidad.

12.6.12

Las 'no' palabras.



Un sentimiento de piel a piel descompone el control mutuo, como ostentando un singular momento que se encuentra cuan diamante en bruto y se descuartiza en piedras preciosas, sin la necesidad de explicar, con la necedad que él mismo se expresa entre vientos que vagan por todo el mundo hasta llegar a tus oídos.

Un sentimiento de piel a piel usufructúa a la 'no' inteligente palabra, entre lazos que podrían carecer de límites, como tallándote en madera sin estructura, desorientado entre labios rotos que comparten la misma sangre, que juran haberse esperado por siglos, que juran haber olvidado el peligro, sin extinción, sin noción.

 Te invoco en razón que no reposa, retratando senderos con atajos que me llevan a vos, entre ruidos que sólo escuchan tu voz, sin extenuarme, sin exhaustarme en mares de risas que tildan de idiota a esta sensación; que desconcierto colmado de ‘no’ límites interactúan tus sabores naturales, tan cerca y remoto, tan abstracto e inmutable.

Dirigido al encuentro del casual yo nocturno, la ya ‘no’ soledad tuya, la definición en monedas del mismo semblante en las ‘no’ palabras que gustan amamantar las tormentas cuando callas, cuando te ves cohibida, cuando te siento tan tímida como multiplicando los días de tu destierro, en ajena virtud que añora en presencia, que desorienta en distancia.

Te llevaría en mente, o hasta por siempre en este escrito tan humilde e indigente que desea expresar el propio título.

9.6.12

Tu mejor ausencia.


Es la que olvido de recordar, la que ‘redunda’ en mis raíces y dispersa tu suave esencia; la que hoy no está, la que hoy no desea escapar, la que hoy no insulta, la que hoy no dice ser siempre.

Estallarán gritos enfermos, los mismos que declaran ajenos sus deseos, su añoranza que envenena, su ‘vicio’ meticuloso, todo con un cierto propósito, vigente a su distancia, escanciada, estancada, tan ‘nada’ que reprime sus medidas y nunca se reproduce, olvidando sus principios, ocultando sus andanzas, nace de una vieja esperanza que danza y encanta para luego aniquilar.

Y serás siempre la sombra de tus promesas, y el ventrílocuo que acompañe cantará tus míseras miserias, haciendo misa a tus virtudes, las que promulgas comulgar, razones que viven en tu boca regurgitando misterios en sinfín de palabras cruzadas; todo en contratiempo.

Así me expido al despedirme, sin –ya- ofuscar tu luz, tu optima ilusión óptica, tu añoranza dispersa, la que olvido de recordar que vive en tus enmiendas y ríe al matar. Así se declara ‘vivo’ el que carece de insomnio y miente arrepentido, permutando sus incógnitas;  de nada sirve ser el ‘hoy’ si no existe un mañana.

6.6.12

Opté por sondar mi sondeo.




El residuo de una caricia mal hecha, del verso desparramado, está mal formado, mal interpretado; el residuo de una deficiente consternación, de una apareable virtud soluble con sabores deshumanos saborea al aire desprolijo, malgastando los siglos de rezo, los años de creencia, los moldes de figuras suscitadas.

 Titubea el estricto malestar ahumado, el concernible extracto de rienda, la mareante nostalgia aguada, el reciproco lapso de una destitución vergonzosa, abrumadora.

Estrecho de inoxidable añoranza, la canción de botas blancas de discernidas des-costumbres, subtítulos mal titulados; enojos y confrontaciones de niño saborean la tierra al por mayor con menores riesgos de acción benéfica.

Opté por desfigurar mi presencia por temor a reencarnar en ella, la avaricia des-confunde al ocaso, el loco siervo de piñeda de abajo con automotrices de cera, un resumen de malas ideas, un cardumen de notas reconfiguradas, un pentagrama con ociosas imágenes poríferas, con deciduos de residuo, figuras repletas de senescencia con ordenes dialecticos de pura envergadura.

El ascender del firmamento parpadea en tu sonrisa con detalles translucidos en diseños anatómicos, tan polivalente, versátil, influyente. Envuelve el sonido de las hojas pintadas, del árbol con frutos inmaduros, crecientes, nacientes, vivientes. Monopolio, sigue siendo el mismo, el estigma de los ojos a media vista que deviene se acerca y nunca desaparece, que sostiene lleva y nunca contiene. El movimiento sensato es el ágil señor de la tierra roja, de la ropa desvestida, de la inquietante molécula molecular. El vuelo a media altura entretiene la acción ciega del que observa el hito de manera referente, redundancia ajena, tuya mía, más tuya, vuestra, vecinas enemigas.

Dos, van sin rumbo los atajos, despilfarros entierros de dos sombras sin cuerpo, vagabundos de por vida, de vida sin muerte, sin juicio, sin nominación.

3.6.12

El que viene y desaparece.


Se esconde entre sombras, sin identidad, como no definiendo su imagen, entre cuerpos no tan humanos, pero todos saben que existe que estrecha las manos de padre apaciguando el llanto, sin dejarnos ver en ojos de camaleón, entre risas de hienas, frunciendo el seño de león.


Entre cuerpos de animales se desliga del tiempo avasallando complejos sin tendencias, golpeando el pecho sin que nadie arrastre el residuo de su consciencia, viendo que lo lejos se acerca, que el tamaño se generaliza, que la prisa deviene en cuarteles de crestas.

Nos dejaran aterrorizar ajenas somnolencias que des-respiran ataúdes, que manipulan gestaciones en colirio de ceguera constante, entre lapsos que des-entregan los lazos al que enfurece esta lanza en corazón de guerrero.

He de comprender que todos asumimos el rol entre exquisitos relieves que apodera a esta obra en maldita unción ajena, en abrazos que acaloran, que queman los brazos y parte en pedazos el alma de niño.

He de comprender que no admiro a mi sombra, que no veo sus ojos, que no obstruyo en su sonrisa de piel lavada en tinte, en predicción que desalienta al contribuyente, en acción que menoscaba el entorno, que retribuye espacios, que acomoda el feto, entona el himno, despacio, lento, sin ambiente, sin contribuyente, sin ir, sin venir, sin hablar.

29.5.12

El peso de mi (in)consciencia.


Esa brújula sin norte, donde el oeste esconde el ocaso, el dialecto desdeña mis conjugaciones, siempre siendo, nunca viendo; siempre viniendo, nunca riendo.


En compas de tu alérgica alegría, la innovación de mi bien retribuye con mi mal y no me especifico en notas porque no soy todo eso, no suspiro mis deseos, alejo mi ambiente remoto y perjudicial, me destiño en jeroglíficos, coloreo mis acertijos soñando con mis bienes, puro reciclaje, todo se colapsa en mi haber, todos corren sin juicio; hubiera pintado mi sombra, desmantelando mi opinión, sofocando mi ocurrencia, tachando mi persuasión.

Dramaturgo esplendor que posa en su siesta, sentando a la deriva de mi aposento, melodramático estruendo que incinera mi apariencia, que coge con rebeldía al suelo destripado que araña mis sonrisas, decapitando mi esencia de ser conforme, vulnerando mi cielo, mi lugar de ‘maravillas’, mis estampados fragmentos cítricos, mi vasta concesión.

Atravesaré por mares infestados de odio, pondré la soga en el cuello por temor a sentir la ira del momento, y hasta enfrentar a la muerte sería más fácil que soportar los caprichos de Dios, agridulce sabor a ‘mi’.

Esa brújula sin norte tacha mi persuasión, alérgico siempre, innovando mi bien escaso, viniendo de mis deseos, sofocando mi opinión.

Hubiera pintado mi sombra, sentado bajo el sol, sin esclarecer los artífices artificios que aposenta mi concesión.

26.5.12

El suicidio de mi enfermedad.


El subsidio va atenuando a lo largo de mi mortalidad, entrevista imprevista, inaudita, invocando mis sobras, los restos de mis aptitudes, mis actitudes de excusas, acciones de siempre.

He de seguir implorando a este espejo, visualizando mi agonía, encontrando siempre en mí una ironía descompuesta, acotaciones nulas, floreceros de un día de mañana; sepulcro de cristal, infracción verbal, déficit natural, imprudencia hormonal.

He de seguir implorando por mis restos, los mismos que eran tuyos, bien ilícitos, bien destruidos, bien innecesario; debería huir de este lecho sin situar mis fragmentos, sin titular mis anhelos, bien malicioso, bien irreversible, intocable. ¿Hasta cuándo es (para) siempre? ¿Hasta cuándo miente? Debería de haber medido los grados de sus expresiones, debería de haber confundido a eso que llaman ilusión, no le hubiera prestado atención, no hubiese respondido en aquel día; hubiera dejado que el silencio otorgue sus propias palabras, o mis argumentos tan necios, mi sabiduría incompetente, mi emprendimiento mismo, porque miento al olvidarte, y aun sigo intentando.

El subsidio va envejeciendo, el presente se vuelve un pasado y ridiculiza todas sus formas con vergüenza de ser el mismo, de ser él mismo. Entonces se guía con incertidumbre, se amplía por costumbre, siendo de todos; de todos los que son viejos, hijos de este mundo, inmundos. Redactando su histérica historia, urbanizando sus bienes absolutos, humanizando sus conceptos, bien nulos, repentinos, arrepentidos.